martes, 12 de noviembre de 2013

Big Bang

Las palabras recorren mi entrepierna buscando ser ese erotismo que nunca despertó en mí. Ese lenguaje sensitivo que jamás pudo eyacular algún poema, esos sustantivos que jamás pudieron penetrar algún pedazo de papel. Las palabras me deshacen, me desnudan, me desprecian y me dejan.  Es el léxico que me destruye desde lo interno, desde lo carnal; soy la carne que jamás respiró.
He vuelto a ser ese personaje sonámbulo, un poco mareado de tanto pensar, un poco asqueado de tanto sentir, extrañar y desear; es como si hubiese estado ciego de tanta claridad [o quizás todo era demasiado oscuro que nunca supe distinguir si realmente era ese tinte lúgubre que acostumbraba].
Las palabras buscan con sus manos frívolas un poco de sensualidad poética, pero solo encuentran desiertos, lugares áridos y una boca frígida que no sabe como tragarse la vida.