miércoles, 18 de julio de 2012

Nicotinómanismo.

Me perturba el sonido del cigarrillo fumándose, me hace pensar en que las cosas placenteras terminan consumiéndose y no es placentero pensar en ello.
Estos son los momentos en que deseo un equinoccio entre el encendedor y el cigarrillo frágil y blanco, quiero una llamarada eterna y un quemar silencioso.

Quiero un velo de cenizas
una polilla de humo
y un pulmón que me de las gracias

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