miércoles, 8 de agosto de 2012

IV

¿Y de qué me sirve observarlo tanto, si no puedo sostenerle siquiera en mis témpanos de hielo?
Escapa de mis letras como si fueran líquidos viscosos.
Me retiene en ideas difusas, me estruja y arroja al vacío.

¿Y de qué me sirve intentarlo hasta morir, si he muerto ya?

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